Buenas lectores, hoy estamos dando inicio a un nuevo sector
del blog sobre Consejos para escritores.
Ambas administradoras dedicamos una buena parte de nuestro tiempo a escribir. No
decimos que somos escritoras porque no creemos que sea un título para ponerse
pegado al pecho o por lo menos no por el momento. Nos gusta mucho escribir y
disfrutamos (aunque en muchos casos sufrimos) plasmar las historias que nadan
en nuestro imaginario.
Pero sin desviarnos más vamos al corazón de esta entrada:
los personajes.
Si escribís una novela los
personajes son esenciales para tu
historia. Son ellos quienes le dan vida a los hechos que suceden y que
deben vivir y superar. Ya sea una narración en primera persona, en omnisciente
o en segunda, quién sea la voz que nos cuente lo que sucede debe de tener un perfil claro, cumplir
funciones precisas dentro de la historia, poseer un carácter coherente y
siempre igual durante el transcurso de la trama.
Existen ciertas
preguntas imprescindibles con respecto a ellos que como autores nos debemos hacer antes de
zambullirnos en la escritura (aunque suele suceder que muchas veces construimos en base a una idea y los
personajes se acoplan al relato). Esto tiene como resultado que pasado unos capítulos nos enfrentamos a la
dura verdad de que solo conocemos una cara de nuestras creaciones y no tenemos
ni la menor idea de cómo salir adelante. Es por eso que terminamos preguntándonos lo que no hicimos en un comienzo: quién es, dónde vive, cuál es su aspecto físico, qué hace de su vida,
cuál es su pasado, cuántos años tiene, qué es capaz de hacer, etc. El ideal, o mejor dicho lo correcto, es hacernos esas preguntas antes de arrancar a escribir.
Una vez que logramos descifrar todas las respuestas terminamos teniendo una ficha con los datos esenciales, pero
esto solo aun no alcanza porque a fin de cuentas es una lista de información (caracterización). El siguiente paso es
sumar o develar el verdadero carácter,
ese que aparece cuando nuestro personaje se encuentra en una situación de
presión. Siempre existe una naturaleza oculta tras una fachada de rasgos y como
se suele decir: lo que parece no es.
Cuando tenemos este combo debemos delimitar la
información a contar. Por más que en la novela nos podemos tomar una buena
cantidad de páginas para hablar sobre nuestros personajes debemos de hacer
recortes si queremos mantener la atención del lector. Una acción muy
aconsejable es sumergimos en el ser que estamos inventado, tomar como propia su
historia, dejar que nuestra mente se vea inundada por sus costumbres, sus
anhelos, sus ilusiones, su forma de caminar y de hablar; una vez logrado
podremos tomar la decisión de cómo vamos a presentarlo frente al lector. Este
es otro paso primordial, un error en nuestra forma de darlo a conocer va a
generar una impresión errónea de él.
A los escritores novatos les cuesta el hecho de sentarse y
deshilar la vida de los personajes que va contar en su historia, se ven más atraídos
por una idea principal y la desarrollan hasta exprimirla. Para una primera
versión se puede dejar pasar pero va a tener la falencia de contar con
personajes seguramente mal desarrollados. Esto tiene un peso negativo en la totalidad del relato que puede ser muy bueno pero con personajes pobres todo decae.
Es por eso que un ingrediente esencial es construir personajes sólidos.
Esto le brinda un peso específico a la trama que es necesaria para mantener la
atención del lector. Además la caracterización y la verdadera personalidad deben
de ser diferentes, sino terminamos teniendo personajes monótonos, aburridos,
predecibles, es decir de una sola dimensión.
Muchos escritores dicen
que ellos solo son los encargados de dar a conocer las historias de sus personajes ya que ellos tienen vida propia ¿Ustedes que
opinan?





































